“Es probable que el porcentaje de mujeres en el total de fumadores se incremente. Las mujeres están adoptando roles más dominantes en la sociedad, han incrementado su poder adquisitivo... Todo ello hace que las mujeres sean un blanco importante...”.
—Tobacco Reporter, 19981
El control del tabaco es un tema de salud fundamental para las mujeres. Actualmente, los hombres fuman cuatro veces más que las mujeres, pero mientras que los índices de consumo de tabaco entre los hombres han alcanzado su punto máximo2, el consumo de cigarrillos entre las mujeres está todavía en aumento3. Esto se da especialmente en los países en vías de desarrollo, y en un grupo de países del sur, centro y este de Europa. Para la industria tabacalera, la venta de productos del tabaco a mujeres y a niñas de los países en vías de desarrollo representa una de las oportunidades más grandes para comercializar sus productos en el mundo4.
Doscientos cincuenta millones de mujeres fuman5. Si el porcentaje de mujeres que fuma en los países en vías de desarrollo aumenta a los niveles de consumo registrados entre los hombres, el número de mujeres fumadoras en la próxima generación se duplicará y superará los 500 millones6. Dado que las mujeres que fuman mueren por causa de las mismas enfermedades relacionadas con el tabaco que los hombres, el aumento tendrá efectos dramáticos para la salud de las mujeres, y la salud e ingreso de sus familias1, 7,8. Además, las mujeres fumadoras también corren el riesgo de desarrollar cáncer de los órganos reproductivos y osteoporosis9. El consumo de tabaco también contribuye a la pobreza en formas que afectan especialmente la salud de las mujeres10.
A pesar de que los peligros para las mujeres se conocen, durante décadas las compañías tabacaleras han apuntado a las mujeres y niñas utilizando temas de marketing que asocian el consumo de tabaco con el deseo universal de la mujer de ser independiente y libre, más seductora y bella; a través de productos diseñados específicamente para captar la atención de las mujeres, por ejemplo cigarrillos aromatizados y envoltorios novedosos11. En la actualidad, la industria tabacalera utiliza los mismos temas cautivadores para atraer a las mujeres de las naciones en vías de desarrollo. Sin embargo, es posible evitar el aumento previsto del consumo de tabaco adoptando políticas y programas que han demostrado ser efectivos para reducir el consumo de tabaco. Es posible evitar la epidemia de enfermedades relacionadas con el tabaco, que se supone afectará a las mujeres de todo el mundo; a través de restricciones a las campañas de marketing del tabaco; la adopción de severas advertencias sobre la salud; el aumento del precio y la disminución del acceso a los productos del tabaco; la extensión de la protección contra el humo de segunda mano; y la puesta en marcha de campañas efectivas de educación pública que contrarresten las campañas de marketing de la industria tabacalera.