Un poco más de un cuarto de la población egipcia fuma. Los índices de consumo de cigarrillos en Egipto son los más altos de Medio Oriente y la región de África del Norte. Representa sólo el 21% de la población de la región; sin embargo, es responsable del 24% del consumo total de cigarrillos de toda la región. Entre los denominados “no fumadores”, una gran proporción consume otros tipos de tabaco utilizando implementos diferentes de los cigarrillos, por ejemplo a través de la pipa de agua (también conocida como shisha, narguile o hookah).
Egipto ratificó el Convenio Marco para el Control del Tabaco el 25 de febrero de 2005. Las actuales medidas para el control del tabaco parecen contradictorias y dejan al descubierto la necesidad de mejorar y reforzar algunos de sus aspectos.
La legislación vigente restringe el consumo de tabaco en ciertos lugares públicos, por ejemplo en el trabajo u otros espacios públicos cerrados.
Tradicionalmente, los cigarrillos se han considerado un bien esencial en Egipto (al igual que el pan y el azúcar, por ejemplo). Los impuestos a los cigarrillos se mantienen bajos. Se considera que al mantener accesible el precio de los cigarrillos se protege a las familias frente a recortes presupuestarios en caso de que los fumadores no puedan dejar de fumar.
Según la ley egipcia, está prohibida la publicidad y la promoción de los productos del tabaco en ciertos espacios públicos, por ejemplo cines, teatros y clubes deportivos. La publicidad de los cigarrillos se limita al paquete en sí mismo y está acompañada por el siguiente mensaje: “Fumar es perjudicial para la salud y provoca la muerte”.
Fuentes: WHO, Euromonitor, ACS: Tobacco Atlas (second edition), Nassar 2003, FCA