El tabaco mata alrededor de 14,000 personas todos los días. A menos que se tomen medidas urgentes, el tabaco habrá matado a 10 millones de personas por año cuando llegue el año 2020; 70 por ciento de ellas en los países en vías de desarrollo.
La industria tabacalera, bajo la intensa presión que ejerce el movimiento mundial de control de tabaco, está apuntando a los países en vías de desarrollo, inexpertos en el manejo de estos productos mortales y las técnicas engañosas de marketing.
¿El resultado? Problemas generalizados de salud, económicos e incluso sociales. Una fuerza de trabajo enferma y menos productiva. Cuando las mujeres y los jóvenes se enferman como consecuencia del tabaco, es aun mucho más difícil para ellos (que, a menudo, son grupos marginados) llevar una vida productiva.
Un movimiento mundial para reducir el consumo de tabaco está tomando impulso, con una creciente cantidad de naciones que eligen adoptar medidas científicamente comprobadas para reducir el consumo de tabaco. Un tratado antitabaco denominado el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) compromete a las naciones ratificatorias a implementar las siguientes medidas: