Publicidad y Promoción del Tabaco

La adicción al tabaco es una enfermedad transmisible: se transmite a través de la publicidad, los deportes, el marketing y el patrocinio. Las prohibiciones de anuncios publicitarios del tabaco protegen a las personas, especialmente a los jóvenes. Atraídos en grandes cantidades por el brillo y la magia del marketing del tabaco, que vende un producto mortal como sinónimo de libertad y moda, entre 80,000 y 99,000 niños y adolescentes en el mundo consumen tabaco diariamente.
—Organización Mundial de la Salud1

La industria tabacalera ha venido argumentando con astucia que la publicidad de cigarrillos no tiene ninguna relación con las ventas totales. Esto es una total y absoluta tontería. La industria sabe que es una tontería. Siempre me hace gracia la sugerencia de que la publicidad, una actividad que ha demostrado incrementar el consumo de prácticamente cualquier producto, de una manera milagrosa no funciona con los productos del tabaco.

—Emerson Foote, ex Director General de McCann-Erickson, una agencia publicitaria mundial que ha manejado millones de dólares en cuentas de la industria tabacalera2

Con millones de clientes que mueren por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco o que abandonan el vicio cada año, resulta crucial para la salud financiera de la industria tabacalera continuar reclutando a nuevos fumadores. Debido a que algunos estudios muestran que la mayoría de los fumadores comienza antes de los 18 años, la lógica de la industria indica que, de alguna manera, debe alcanzar a los jóvenes.3

Cada año, la industria tabacalera invierte miles de millones de dólares en todo el planeta en publicidad, promociones, patrocinios y otras formas de promoción. La documentación de la industria revela que las compañías han estudiado cuidadosamente los hábitos, preferencias y deseos de los potenciales clientes y luego han aplicado esa investigación al desarrollo de campañas de marketing y productos dirigidos a ellos.4

A pesar de que la industria lo niegue, una abrumadora mayoría de estudios independientes revisados por colegas muestra que la publicidad del tabaco lleva a incrementar el consumo.5 La publicidad del tabaco, además, ejerce un poderoso efecto en los jóvenes. Algunos estudios han demostrado que las actividades de promoción del tabaco están causalmente relacionadas con el inicio del hábito en los adolescentes y que la exposición a la publicidad del cigarrillo constituye un presagio de adolescentes fumadores. Estas investigaciones también han demostrado que, luego de la introducción de anuncios publicitarios de marcas que apuntan a los jóvenes, aumenta la prevalencia en el consumo de esas marcas e incluso la costumbre generalizada de fumar.6

La publicidad del tabaco aumenta su consumo

Existen evidencias determinantes de que gran parte de la publicidad y la promoción de la industria tabacalera está dirigida a los niños y recluta satisfactoriamente a nuevos consumidores de tabaco. Las evidencias de que la publicidad y la promoción aumentan el consumo de tabaco son contundentes y vastas, como lo ilustran los siguientes ejemplos:

  • Una monografía de 2002 realizada por el National Cancer Institute o NCI (Instituto Nacional del Cáncer), que revisó la investigación sobre la publicidad y promoción del tabaco y su impacto en los jóvenes fumadores, descubrió que las actividades de publicidad y promoción del tabaco constituyen importantes catalizadores cuando se comienza a fumar. El informe del NCI también halló, según la revisión de una investigación anterior, que “la conclusión de que existe una relación causal entre el marketing del tabaco y la decisión de comenzar a fumar es irrefutable”.7
  • Según el Cirujano General de los EE. UU., la publicidad del tabaco incrementa el consumo incentivando a los niños y adultos jóvenes a probar el tabaco, alentando a los fumadores a que fumen más, reduciendo la motivación de los adictos a dejar el hábito, incitando a ex fumadores a retomar el vicio y creando un entorno donde el consumo de tabaco es visto como algo común y aceptable.8
  • Un análisis de 48 estudios econométricos descubrió que la publicidad del tabaco incrementa las ventas de manera significativa.9 Revisiones recientes del US Institute of Medicine (Instituto de Medicina de los EE. UU.)10, el US Department of Health and Human Services (Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU.)11 y la Organización Mundial de la Salud12 arribaron a la misma conclusión.
  • Luego de la introducción de anuncios publicitarios de marcas que apuntan a los jóvenes, la prevalencia aumenta en el consumo de esas marcas e incluso la costumbre generalizada de fumar. Entre 1989 y 1993, cuando la publicidad de la campaña del nuevo Joe Camel saltó de $27 a $43 millones en los Estados Unidos, la participación de Camel en el mercado de los jóvenes se incrementó en más del 50 por ciento, mientras que respecto de los adultos no se registró ningún cambio.13
  • Un estudio longitudinal de adolescentes en la Journal of the American Medical Association (Publicación de la Asociación Médica Estadounidense) mostró que las actividades de promoción de la industria tabacalera llevaron a personas que anteriormente no fumaban y no eran susceptibles al tabaco a transformarse en susceptibles o probarlo.14
  • Un estudio presentado en la Journal of the National Cancer Institute (Publicación del Instituto Nacional del Cáncer) demostró que los adolescentes son más propensos a ser inducidos a fumar por las publicidades de cigarrillos que por la presión que reciben de sus pares.15

Las prohibiciones de publicidad reducen el consumo de tabaco

Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Banco Mundial recomiendan que los países prohíban todas las formas de publicidad y promoción del tabaco. Varios países han prohibido todas las formas de publicidad del tabaco, mientras otros están implementando fuertes restricciones. Finlandia, Francia, India, Italia, Nueva Zelanda, Portugal, Singapur y Tailandia, entre otros, han prohibido toda publicidad, promoción y patrocinio del tabaco.16 Dichas prohibiciones, si se implementaran mundialmente, podrían reducir sustancialmente el consumo de tabaco.

La evidencia científica sobre la eficacia de las prohibiciones de publicidad en cuanto a la reducción del consumo es contundente.

  • En cuatro países donde las prohibiciones de publicidad se aplicaron como parte de una política integral de control del consumo de tabaco (Finlandia, Francia, Nueva Zelanda y Noruega), un estudio demostró que el consumo de cigarrillos per cápita disminuyó entre un 14 y 37 por ciento luego de la implementación de esa medida. La prevalencia del hábito de fumar entre los jóvenes disminuyó en tres de los cuatro países y permaneció estable en el cuarto.17
  • Un estudio realizado en 2004 indica que la prohibición integral de publicidad del tabaco a partir de 2003 en carteleras, periódicos, correos directos e Internet en el Reino Unido parece estar funcionando. Los fumadores que receptaron menos publicidad y promoción fueron una vez y media más propensos a intentar dejar de fumar.18
  • Un estudio encargado por el gobierno de Nueva Zelanda examinó las tendencias en el consumo y la publicidad en 33 países entre 1970 y 1986. El estudio concluyó que, mientras más elevado es el nivel de control gubernamental en la publicidad y el patrocinio del tabaco, mayor es la reducción anual en el consumo de tabaco.1920
  • Un estudio presentado en la British Journal of Addiction (Publicación británica de Adicción) concluyó que el consumo de tabaco podrá reducirse en un seis por ciento cuando se implemente una prohibición integral de publicidades del tabaco y una campaña de educación pública en contra del cigarrillo.2122